Soy Alba Bisquert Bover, fisioterapeuta valenciana, apasionada por el movimiento, el deporte y, sobre todo, por ayudar a las mujeres a sentirse fuertes, libres y conectadas con su cuerpo.
Soy de un pequeño pueblo del norte de Alicante y desde siempre he estado muy vinculada al deporte y al movimiento. Esa pasión fue precisamente la que me llevó a estudiar Fisioterapia en la Universitat Rovira i Virgili, en Reus (Tarragona).
Desde el principio tuve claro que quería especializarme en la salud de la mujer y, especialmente, en el suelo pélvico. No solo por interés profesional, sino también por una inquietud mucho más personal: siempre he estado muy conectada con el feminismo y con la necesidad de visibilizar las particularidades de la salud de las mujeres.
Durante demasiado tiempo, la investigación y la medicina han tomado el cuerpo masculino como referencia, dejando en segundo plano muchas de las necesidades específicas de las mujeres. Y esto tiene consecuencias: dolores que se normalizan, síntomas de los que cuesta hablar y problemas que muchas veces se viven en silencio.
Creo que conocer nuestro cuerpo, entenderlo y aprender a cuidarlo es una forma de recuperar poder sobre nosotras mismas.
Después de terminar la carrera, mi camino profesional no me permitió especializarme inmediatamente en este ámbito como había imaginado. Así que tomé una decisión importante: mudarme a Francia y comenzar un nuevo proyecto de vida.
Y fue aquí donde, poco a poco, pude empezar a construir el camino que siempre había querido: formarme y especializarme en fisioterapia de suelo pélvico y salud de la mujer.
Pero hay otra parte de mi profesión que para mí es inseparable de todo esto: el movimiento.
Soy una persona muy activa y creo profundamente en los beneficios que tiene mantener un cuerpo fuerte y capaz. Actualmente practico CrossFit y halterofilia, pero me encanta descubrir nuevas actividades y ponerme a prueba: bicicleta, natación, buceo, snowboard, surf…
No creo que el ejercicio tenga que ser una obligación. Creo que debería ser una herramienta para poder hacer todas esas cosas que nos hacen sentir vivas.
Porque, para mí, estar sana no significa simplemente no tener dolor. Significa tener un cuerpo en el que confiar. Un cuerpo que te permita moverte, disfrutar, explorar y hacer aquello que quieres hacer.
Y esa es precisamente mi misión: acompañarte para que conozcas mejor tu cuerpo, recuperes la confianza en él y puedas seguir moviéndote y viviendo plenamente.
Bouger librement. Vivre pleinement.
